Dejar el bullicio de la cuidad,
escaparme de ver tanta gente
con su mente preocupada en mañana.
A veces me alejo del cariño;
por miedo a enamorarme,
por miedo a lastimarme,
por miedo a perder lo que soy,
lo que tengo.
A veces me alejo para encontrarme,
para buscar de nuevo un rumbo,
para medir el alcance de mis pasos,
para ver hasta donde voy a dar con ellos.
A veces me quiero alejar de la rutina
pero ella me licua y me hace uno más,
me envuelve en su confort
y de pronto me escupe sin piedad.
A veces quiero dejar de ser yo.
A veces me encanta estar solo,
pensar en mi,
penar, vivir en función de mis pasos.
A veces deseo no saber del tiempo,
porque este no es mio,
porque no espera.
A veces la carga se vuelve pesada,
tanto que quiero dejarla.
Y al ver esta casa sola me siento mal,
pues no tengo con quien llorar.
A veces yo también necesito:
un hombro para llorar,
alguien a quien amar,
una mano que me saque del pozo,
un beso que borre todo.
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