Hace días que no soy el mismo,
ando perdido en pensamientos que no llevan lógica,
perdido en suspiros que irremediablemente salen de mi,
como agua de río que busca salir al inmenso mar.
Hace días que no tengo nada en la cabeza,
hace días que me falta algo
que no consigo entender que es.
Ya no sé si estoy buscando el amor propio que me falta,
ya no sé si estoy buscando llenar la ausencia que me llena.
Estoy como vacío, actuó en automático.
No sé si estoy vivo.
Sé que busco algo ¿o tal vez alguien?
Sé que busco encontrarme.
Desaparecer.
Pensar.
Sentir.
Volver a soñar.
Hay una pieza que falta en este juego,
que se esconde cuando la busco
y no calza cuando la encuentro.
Hay una pieza que falta
y me da miedo encontrarla,
porque si la encuentro ¿que hago?
¿y si me encuentra primero?
¿qué es? ¿de que se trata?
Las preguntas surgen cuando estamos perdidos
y a su vez las respuestas nos señalan el camino.
Sigo buscando respuestas ¿a que? No sé.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir. Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.
lunes, 29 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
Algún día.
Siempre me han dicho
que todo en la vida llega en su momento,
que siempre hay que estar atento.
Siempre me han dicho
que debo esperar,
que algún día todo va a cambiar.
Siempre he esperado
que estés aquí a mi lado,
que tus ojos me miren
y que al hacerlo se iluminen.
Siempre he querido
que llegué ese día.
Algún día te tendré entre mis brazos,
acariciando ese cuerpo.
Algún día te robaré un beso
que te dejará sin aliento.
Algún día dejaré mis miedos en el baúl
e iré por ti.
Algún día te diré lo que siento,
alguno de estos días lo haré eterno.
que todo en la vida llega en su momento,
que siempre hay que estar atento.
Siempre me han dicho
que debo esperar,
que algún día todo va a cambiar.
Siempre he esperado
que estés aquí a mi lado,
que tus ojos me miren
y que al hacerlo se iluminen.
Siempre he querido
que llegué ese día.
Algún día te tendré entre mis brazos,
acariciando ese cuerpo.
Algún día te robaré un beso
que te dejará sin aliento.
Algún día dejaré mis miedos en el baúl
e iré por ti.
Algún día te diré lo que siento,
alguno de estos días lo haré eterno.
jueves, 18 de octubre de 2012
Cuento.
Hoy pensó en sentarse a escribir, escribió versos de amor no correspondido pero algo paso y no le vio sentido. Entonces decidió escribir versos de desamor, sin embargo en su corazón no había resentimientos para sacar.
Después de varios tachones, comenzó otra vez. Dos párrafos sin sentido, no le gustaba lo que veía; arrugo la hoja y saco una nueva. Ahora sí, comienzo una historia; historia de amor, con trazos poco firmes sobre la hoja en blanco fue desenvolviendo la trama hasta que de pronto la pluma se queda sin tinta a media historia -¡Demonios, debo terminar! exclamó y a la vez intentó forzar el final, final que nunca hubo porque la pluma ya sin tinta rompió la hoja.
Ya cansado de tantos intentos fallidos dejó tanto la pluma como el papel en el olvido. -Que más da, si al final nunca termina como quiero. Se dijo. Y se alejó, se perdió de lo que alguna vez fue suyo, la frustración pudo más. La decepción aumento cuando otro escritor tomo la hoja rota y re escribió su historia. La furia lo consumió y a la vez asesino los intentos de comenzar otra historia nueva.
Ya sin motivación para seguir, en la fiesta encontró su nueva forma de vivir; el jolgorio y la despreocupación llenaron el vacío de su obra incompleta. Hasta que las vueltas de la vida, en una de esas noches que te atrapa la melancolía, con lápiz y sin motivo, escribió de nuevo. Aunque esa noche fueron palabras sin sentido sirvieron para ver que no todo estaba perdido.
Y comenzó de nuevo, intentando escribir la obra de su vida. Intentando que los errores no se repitan, intentando plasmar con trazos más firmes lo que puede ser una historia sin final.
martes, 16 de octubre de 2012
Ven
Ven, siéntate a mi lado.
Mira como la luna se vuelve, celosa,
y de nosotros se aleja en el horizonte,
perdiéndose como la noche.
Ven, abrázame
que está fría la noche
y no quiero entrar hasta sucumbir en ella.
Ven, mírame,
deja que mis ojos te transmitan
tantas cosas que quiero decirte,
tantas cosas que por miedo oculté
y que ahora,
se desbordan en miradas cómplices.
Ven besame,
detengamos el tiempo un momento,
hagamos que vaya más lento.
Olvidemos que estamos muriendo
Mira como la luna se vuelve, celosa,
y de nosotros se aleja en el horizonte,
perdiéndose como la noche.
Ven, abrázame
que está fría la noche
y no quiero entrar hasta sucumbir en ella.
Ven, mírame,
deja que mis ojos te transmitan
tantas cosas que quiero decirte,
tantas cosas que por miedo oculté
y que ahora,
se desbordan en miradas cómplices.
Ven besame,
detengamos el tiempo un momento,
hagamos que vaya más lento.
Olvidemos que estamos muriendo
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