Yo sólo quiero amarte,
soñar despierto por las tardes,
no pensar en otra cosa más
que no sean tus ojos claros.
Yo sólo quiero amarte,
que el tiempo se detenga cuando te veo,
sentir ansiedad cuando te acercas.
Yo sólo quiero amarte,
compartir ratos alegres,
alegrar ratos tristes,
ser uno solo los dos.
Yo sólo quiero amarte,
cuando no estés extrañarte,
cuando te despidas abrazarte,
cuando me ames, amarte.
Yo sólo quiero amarte,
detener el tiempo en un beso,
ahuyentar las soledades con abrazos,
amarte, tan sólo eso quiero.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir. Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.
miércoles, 8 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
Brindo
Brindo por las mascaras que nos ponemos
para aparentar que todo está bien,
para alentar a los caídos con una sonrisa,
para dar fuerza,
para aparentar que todo está bien,
para alentar a los caídos con una sonrisa,
para dar fuerza,
aunque nosotros estemos débiles tras ella.
Brindo por brindar,
para gastar las palabras,
para acabar con las botellas
y con ellas acabar con la noche.
Brindo por el amor,
que me mueve a escribir,
a soñar, a anhelar,
por que es lo que motiva las acciones sin sentido.
Brindo por el amor no correspondido,
que ilusiona a unos,
que decepciona a otros
y, a quién es dado, poco le importa.
Brindo por Cupido,
pobre mártir de estúpidas decisiones,
culpable de decepciones,
la típica excusa de los desamores.
Vamos,
brindemos que la noche es joven
y así como se acaban las botellas
pasan nuestras penas.
Sigo brindando,
por los resentidos del amor,
aquellos cuyas malas experiencias
han desgastado sus corazones.
También brindo
por los que todavía creen en él,
que aun anhelan ser felices, quienes,
por más frustraciones vividas,
siguen pensando en que el amor existe.
Brindo porque la vida se celebra,
porque siempre la noche se acaba,
porque ni la más fuerte resaca es eterna.
Brindo por brindar,
para gastar las palabras,
para acabar con las botellas
y con ellas acabar con la noche.
Brindo por el amor,
que me mueve a escribir,
a soñar, a anhelar,
por que es lo que motiva las acciones sin sentido.
Brindo por el amor no correspondido,
que ilusiona a unos,
que decepciona a otros
y, a quién es dado, poco le importa.
Brindo por Cupido,
pobre mártir de estúpidas decisiones,
culpable de decepciones,
la típica excusa de los desamores.
Vamos,
brindemos que la noche es joven
y así como se acaban las botellas
pasan nuestras penas.
Sigo brindando,
por los resentidos del amor,
aquellos cuyas malas experiencias
han desgastado sus corazones.
También brindo
por los que todavía creen en él,
que aun anhelan ser felices, quienes,
por más frustraciones vividas,
siguen pensando en que el amor existe.
Brindo porque la vida se celebra,
porque siempre la noche se acaba,
porque ni la más fuerte resaca es eterna.
jueves, 31 de enero de 2013
A veces
A veces he huido a alejarme de todo
Dejar el bullicio de la cuidad,
escaparme de ver tanta gente
con su mente preocupada en mañana.
A veces me alejo del cariño;
por miedo a enamorarme,
por miedo a lastimarme,
por miedo a perder lo que soy,
lo que tengo.
A veces me alejo para encontrarme,
para buscar de nuevo un rumbo,
para medir el alcance de mis pasos,
para ver hasta donde voy a dar con ellos.
A veces me quiero alejar de la rutina
pero ella me licua y me hace uno más,
me envuelve en su confort
y de pronto me escupe sin piedad.
A veces quiero dejar de ser yo.
A veces me encanta estar solo,
pensar en mi,
penar, vivir en función de mis pasos.
A veces deseo no saber del tiempo,
porque este no es mio,
porque no espera.
A veces la carga se vuelve pesada,
tanto que quiero dejarla.
Y al ver esta casa sola me siento mal,
pues no tengo con quien llorar.
A veces yo también necesito:
un hombro para llorar,
alguien a quien amar,
una mano que me saque del pozo,
un beso que borre todo.
sábado, 5 de enero de 2013
Efímero
Efímeros son los besos,
instantes que son eternos en diferentes realidades.
Realidades que sólo existían en dos mundos.
Mundos que creamos beso por beso y,
cuál castillos de naipes
se derrumban con el primer soplo de viento.
Efímera es la vida,
pasa rápido y a veces no lo notamos.
Eternos los recuerdos que guardamos.
Efímero el amor
de muchos que juran tenerlo,
largo el reponerse del que ha sido engañado.
Efímeros los momentos felices
pero se disfrutan con intensidad
y eso los hace eternos.
Efímera la inspiración,
se pierde como un pájaro en el horizonte.
Y en este estado de conciencia
es cuando se piensa en aprovechar el momento,
tal vez no habrá otro igual.
instantes que son eternos en diferentes realidades.
Realidades que sólo existían en dos mundos.
Mundos que creamos beso por beso y,
cuál castillos de naipes
se derrumban con el primer soplo de viento.
Efímera es la vida,
pasa rápido y a veces no lo notamos.
Eternos los recuerdos que guardamos.
Efímero el amor
de muchos que juran tenerlo,
largo el reponerse del que ha sido engañado.
Efímeros los momentos felices
pero se disfrutan con intensidad
y eso los hace eternos.
Efímera la inspiración,
se pierde como un pájaro en el horizonte.
Y en este estado de conciencia
es cuando se piensa en aprovechar el momento,
tal vez no habrá otro igual.
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