Algún día decidio querer a alguien,
creyó que solo eso bastaba,
que nada más las ganas eran necesarias.
Pensó que ser sincero bastaria
siguio soñando con lo que no tenía,
se aferro a la idea
de que con solo soñar podía.
Y choco contra un muro,
el muro de la verdad, de la indiferencia,
el muro que divide
la realidad de los sueños.
Se dio cuenta que es diferente
soñar que estar despierto.
Oh pobre iluso,
él no distinguio entre un sueño
se fue guiado por sus sentimientos
y tropezo en el intento.
Dicen que ahora escribe por las noches
palabras de bonitas para su amada
dicen que ya no duerme
por miedo a seguir soñando.
Ahora se propuso no soñar
porque siempre sueña imposibles
porque pierde la cordura
y no distingue la verdad de la utopia.
Oh pobre iluso
el que escribe estas palabras,
palabras que se quedan en el aire
como un grito al cielo.
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