Tan fácil como cambiarte la camiseta, olvidar de donde venís
tan fácil como elogiar a otros por que son tu sueño,
tan sencillo fue desprestigiar a los tuyos por de ser de los mismos.
Te olvidas de donde venís, que ellos son iguales y salieron del mismo lugar
te olvidas que jugaron juntos en el barrio con los compañeros del cole
olvidaste que comieron del mismo arroz y hablan el mismo idioma.
Desprecias cada uno de sus logros,
afirmas que son consecuencia de la casualidad
insistes en buscar errores, en buscar defectos,
en que nunca va a llegar al éxito.
Y cuando logra algo sos el primero en ponerte la camiseta,
salís a celebrarlo con todo el mundo afirmando que siempre estuviste a su lado
afirmando que creías en él, que nunca perdiste la fe.
Cambias la cara pesimista por una de un optimista
vestís tu hipócrita camisa, que estuvo guardada por mucho tiempo
que siempre ocultaste al publico, que te dio vergüenza vestir.
En cambio muchos nos quedamos ahí,
nunca nos dimos por vencidos, siempre deseamos cumplir el mismo sueño
celebramos cada victoria, por más pequeña que esta fuera
y siempre vestimos orgullosos la misma camiseta.
Siempre fuimos los mismos,
aunque en ocasiones quisimos dejar el barco
pero nos manteníamos unidos, todos como hermanos.
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